Poco a poco iré contándoos cosas de mi día a día; una de ellas, muy relacionada con este primer post, es el hecho de que cuando el humano que vive conmigo se va, me deja conectado el Spotify, con listas de reproducción de música clásica… De esta manera he ido conociendo a Beethoven, Bach, Bartok, Mahler, Palestrina, Stravinsky y otros muchos compositores que me ayudan a pasar los ratos sin la compañía de mi querida mascota.

Uno de esos días, y embelesado por el sonido de un violín, me puse a investigar más sobre ese músico y su instrumento. Aquí quiero compartir con vosotros una historia digna de una novela de Agatha Christie:
Joshua Bell es, actualmente, uno de los más reputados violinistas del panorama internacional. Su instrumento es el impresionante Stradivarius Gibson, apodado así porque entre sus propietarios estuvo George Alfred Gibson, un destacado violinista inglés.
La historia que nos ocupa comienza un 20 de Febrero del año 1936 en Nueva York; un famoso violinista polaco de la época viaja con dos violines para tocar en el Carnegie Hall: uno era un Guarnierius y el otro el Stradivarius.Esa noche decide  tocar con el primero y deja en el camerino el Stradivarius.Mientras toca, un niño llamado Julian Altman, alentado por su progenitora, entra sigilosamente en el camerino de Hubermann y logra salir del edificio con el valioso violín.

Su madre pensaba que Julian no lograba triunfar en la música porque no tenía un instrumento a la altura de su talento, pero lo cierto es que tampoco con ese violín su carrera llegó a ser brillante y durante casi cincuenta años se dedicó a tocar en algunas orquestas locales y en diversos locales de música en vivo, siempre ocultando el tesoro de cuatro cuerdas que hacía sonar bajo una capa de betún.

Hubermann murió en 1947 sin saber nada de su Stradivarius, recibiendo de la aseguradora 30000 dólares de la época (en la foto de la cabecera podéis verlo con el Stradivarius).

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Foto: Julian Altman con el violín.

En el año 1985, en su lecho de muerte, Julian Altman le confiesa a su mujer el secreto que tan celosamente había guardado durante casi toda su vida; para ello le dice que abra un bolsillo  secreto de la funda del violín donde la mujer encuentra recortes de periódicos del año 1936, donde se habla del hurto.

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FOTO: Funda del Stradivarius en el momento en el que la Señora Altman descubrió la historia.

La esposa devuelve a su propietario (en ese momento la aseguradora Lloyd´s) el violín, obteniendo por ello la cantidad de 263000 dólares en concepto de recompensa.

Después de esto, el violín fue subastado, pasando a ser propiedad primero de Norbert Brainin, célebre primer violín del cuarteto Amadeus, y más tarde de Joshua Bell que pagó una cifra en torno a los cuatro millones de dólares (2003).

Como curiosidad comentaros que este instrumento sufrío otro robo en el siglo XIX y a punto estuvo de ser hurtado en Zaragoza en el año 2012, cuando unos ladrones entraron en la habitación de hotel del músico y  aunque se llevaron un reloj valorado en 29000 euros y un ordenador portátil, el violín no pudo aumentar su botín ya que Bell nunca se separa de él.

Os dejo un enlace para que podáis escuchar el sonido de esta joya en las manos del virtuoso norteamericano: 

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2 thoughts on “El extraño caso del Stradivarius con betún…

    1. Gracias por leer el artículo!los instrumentos de luthiers reputados alcanzan unas cifras astronómicas. Hoy en día es muy raro que los solistas sean los propietarios de los instrumentos (fondos de inversión, bancos, gente muy acaudalada suelen prestarlos).

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